viernes, 7 de octubre de 2016

Lectura del Santo Evangelio

Viernes 7 de octubre de 2016


Nuestra Señora del Rosario

En el año 1208, la Santísima Virgen se le apareció a Santo Domingo de Guzmán. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes Gracias. Esta festividad fue instituida por el papa San Pío V en el aniversario de la Victoria obtenida por los cristianos en la batalla de Lepanto, el año 1571, contra Los Invasores turcos. Esta Victoria se atribuyó a la Madre de Dios, invocada con la oración del Rosario.


EVANGELIO

Lucas 1,26-38


El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la Virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó diciendo: --<< ¡alégrate!,  llena de gracia el Señor está contigo>>.  Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada se preguntaba qué podría significar este saludo.
Pero el Ángel le dijo: --<<No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin>>.
María dijo al ángel: --<<¿Cómo puede ser eso si yo no tengo relaciones con ningún hombre?>>
El Ángel le respondió: --<<El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel consiguió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios>>.
María dijo entonces --<< Yo soy la esclava  del Señor, que se haga en mí según tu palabra>>.
 y el Ángel se alejo.
Palabra del señor


Comentario al Evangelio


Con razón se envía un ángel a la Virgen, porque la virginidad es afín de Los Ángeles.
 Y ciertamente, vivir en carne fuera de la carne, no es una vida terrestre, sino celestial

San Jerónimo





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